jueves, 14 de enero de 2010

La tercera parte de la distancia

Después de tanto esfuerzo pude lanzarle aquella piedra y lo hice con tanta determinación que el proyectil salió exactamente en la dirección que yo deseaba, vi cómo se dirigía directamente a su cabeza, por muy rápido que corriera, por muy veloz que reaccionara, no podría evitar el golpe, adiviné sus movimientos, él voltearía a verme con su mueca socarrona al tiempo que la piedra se estrellara en su jeta, esa sería mi venganza, sin embargo la piedra no había terminado de recorrer una tercera parte de su distancia cuando escuché el grito de Sofía, once meses atrás la había conocido en un centro comercial, iba acompañada de alguno de sus compañeros de trabajo, lo primero que me atrajo fue su risa y después, la forma en que me miró mientras reía, no pude más que guiñarle un ojo y ella me correspondió con su sonrisa.
La piedra siguió su camino, pero antes de recorre la tercera parte de la distancia que faltaba se oyó el rechinar de unas llantas, era el estúpido vecino de Sofía que maneja como animal, siempre llegaba a su casa hecho la chingada; a punto estuvo de atropellarlo ¿Por qué no lo hizo?, seguramente este cabrón lo había visto entrar a su casa varias veces… la risa que le habrá dado cuando nos veía juntos.
La piedra siguió su camino, pero antes de recorre la tercera parte de la distancia que faltaba el perro de Sofía comenzó a ladrar, tal vez percibió lo que habría de suceder, me pregunto si le habrá movido la cola a este idiota igual que me la movía a mi cuando llegaba a verla.
La piedra siguió su camino, pero antes de recorre la tercera parte de la distancia que faltaba sonó un cohete en algún lado, y yo recordé la feria de San Marcos, Sofía se había escapado conmigo un fin de semana a Aguascalientes, fue la primera vez que hicimos el amor, por que aquello fue eso, no la porquería que me pareció lo que un momento antes había visto.
La piedra siguió su camino, pero antes de recorre la tercera parte de la distancia que faltaba, alguna mujer en algún lugar de España, o en Roma, o incluso en algún lugar de la Ciudad de México, estaría gimiendo de placer al tener sexo, igual que unos instantes antes Sofía gemía entre las piernas de ese imbecil.
La piedra siguió su camino, pero antes de recorre la tercera parte de la distancia que faltaba, alguien era golpeado brutalmente por otro hombre que se chingaba a su mujer, igual que a mi me había golpeado cruelmente aquel tipo, mientras permanecía inmóvil… tembloroso más bien, ante el cuerpo desnudo de Sofía.
La piedra siguió y siguió su camino, completando cada vez la tercera parte de la distancia que le faltaba, y un sinfín de sucesos acontecieron en el mundo durante cada tercera parte del trayecto, hubo muertes, heridas, sorpresas, desquicios, alegrías, risas, llantos y cada evento me trajo un recuerdo de Sofía, y por un instante creí que la piedra jamás llegaría a su destino, por que cada tercera parte algo sucedía, pero me distraje al verlo voltear con su mueca socarrona y la piedra se estrelló en su jeta… y nada más aconteció después de mi venganza, su cuerpo cayó sin vida al tiempo que el mío caía, Sofía me había matado con un cuchillo en la espalda.

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