miércoles, 30 de junio de 2004

Mi abuelo

Ahí esta mi abuelo, sentado en el sillón, completamente quieto, con los ojos cerrados y la quijada totalmente relajada, sumida, caída, no se si esté dormido, o simplemente se está preparando para la muerte, tal vez ya lo esté.

Ahí está mi abuelo, con toda su sabiduría y su ignorancia, amante de la historia de México (tal vez por que ha vivido la mitad de ella), conocedor de personajes, fechas y eventos, y con la firme creencia de que los hombres y los dinosaurios fuimos contemporáneos.

Ahí esta mi abuelo, serio y cotorrón, pensando, analizando, maquinando siempre en la mente el próximo comentario, capaz de convencerlo a uno de que está hablando con la mayor de las seriedades y al final brota la chispa, el chascarrillo que roba carcajadas.

Ahí está mi abuelo, completamente viejo y con arranques de niño, cargado de años y lleno de actitudes infantiles, Berrinches de un niño de 6 años en el cuerpo de un hombre de 94, pareciera que entre mas se acerca a los 100, mas niño se vuelve, me pregunto que irá a pasar si los llegase a cumplir.

Ahí está mi abuelo, quien a pesar de no tener grandes estudios es una persona culta, asiduo consultor del tumba burros, conocedor de mil palabras y sus significados y sin embargo incapaz de reconocer la “diferiencia” entre la ciudad y “la suidad” .

Ahí está mi abuelo, amante de la música, sobre todo la cubana, tocador del tresillo, que en sus años mozos formó parte de un grupo que llegó a tocar para Agustín Lara y que tuvieron su gran gira por Cuba, compositor de canciones desconocidas, buen bebedor y pachanguero; hoy en día queda muy poco de aquel hombre, ya no bebe, es primero en abandonar la fiesta, ve muy poco y escucha menos y en su voz solo queda un solo tono.

Ahí está mi abuelo, contador de cuentos, anécdotas y recuerdos, que en más de una ocasión nos contó cuentos de la princesa Salsipuedes, el negrito Carabalín, del villano Cien Fuegos, y que nos alegraba con su canción del Chinito, ¿qué pasará con todos esos recuerdos? ¿a dónde irán cuando parta?, ¿quien mas los estará guardando?

Ahí está mi abuelo, sabio e ignorante, serio y bromista, tan viejo y tan niño, culto y analfabeta, lleno de música y de silencio, contador de cuentos, anécdotas y recuerdos que sabe Dios a donde irán a parar; y ahí sentado en el sillón, completamente quieto, con los ojos cerrados y con la quijada en completo reposo, solo se me viene una pregunta a la cabeza... ¿Cuándo habrá sido la última vez que se bañó?