Erase una vez un pueblo en que todo estaba al revés, y tan al revés estaba todo, que parecía que todo estaba al derecho, pues la lluvia dentro de las casas caía y a las calles corrían todos a resguardarse, los calzones se usaban arriba de los pantalones y las etiquetas de la ropa iban por fuera, el zapato derecho iba en el pie izquierdo mientras los calcetines cubrían los zapatos, y lo más divertido de todo… los niños educaban a sus papás.
Ruy era hijo único y tenía que hacerse cargo de sus dos padres, por suerte no tenía que hacerlo solo, su abuelo Max le ayudaba con la tarea de cuidarlos al regresar del kinder y era entonces que él podía irse a jugar para poder recibir los alimentos que le daban cuando paseaba por el parque y corría por las calles.
La tarea de educar a los padres era cosa seria, pues todo el tiempo querían mantener la casa en orden, limpiar, trabajar, asistir a juntas aburrida, adquirir responsabilidades que los ponían de mal humor, y realizar todas aquellas actividades a las que normalmente los padres se hacían aficionados y los llenaban de cansancio y estrés, y que disminuían peligrosamente la diversión del hogar. Al principio fue un desastre aquello, él era muy pequeño y sus padres no solo no le entendían, sino que hacían lo que querían, por suerte su abuelo ya había pasado por aquello y ya sabía cómo domar papás descarrilados; es verdad, la carga fue demasiado, pero los chicos, independientemente donde nazcan, ya sea en Nueva York, en París, en el DF o incluso en el Pueblo de Revés, crecen demasiado rápido, y pronto pudo hacerse entender y comenzar a meter en cintura a esos padres tan responsables y aburridos… y debo decirlo, entre los dos hicieron un excelente trabajo, los señores se desentendieron de toda responsabilidad y dedicaron mañana tarde y noche a divertirse.
Con estos comportamientos pronto fueron la envidia de todo el pueblo, jamás nadie había logrado tal obediencia por parte de sus padres, ni aún con la complicidad de los abuelos, Ruy y el abuelo Max se sintieron orgullosos de su trabajo. Me gustaría decir que aquello duró para siempre, pero el gusto solo les duró poco más de un año, pronto la casa se convirtió en un desastre, olores desagradables comenzaron a emanar por todos los rincones y las últimas lluvias lo empeoraban todo, la habían inundado por completo, los vidrios se habían roto por la presión del agua y había corrido hacia las calles, sin embargo, la humedad se había aferrado a las paredes y los muebles; pronto la casa se lleno de moscas y mosquitos y comenzaron a enfermarse todos los que allí vivían, Ruy dejó de jugar, la imaginación del abuelo dejó de producir lo hermosos cuentos que tanto disfrutaba su familia y sus padres se la pasaban todo el día en cama con fiebres realmente altas; las paredes se descarapelaron, los muebles se hincharon, el techo comenzó a caerse y los pisos se desprendieron; la cocina estaba patas pa’rriba, los trastes sucios, comida tirada, cochambre en la estufa y salitre en las paredes; los baños… bueno, los baños eran otra cosa, de lo peor, habían quedado inservibles, apestosísimos y más que percudidos, en pocas palabras, aquella casa era un lamento y entonces dejaron de ser la envidia del pueblo para convertirse en la lástima del mundo.
Nadie sabe cómo, pero un día su papá se levantó y comenzó a hacer un poco de limpieza, al escuchar el ruido mamá también se levantó y comenzó a ayudar, pronto Ruy y su abuelito se sumaron al equipo de limpieza y entre los cuatro, después de un mes entero, levantaron de nuevo la casa, la salud regresó y con ella los cuentos del abuelo, tanto el abuelo Max como Ruy y sus papás habían aprendido la lección, no podían olvidarse de todas las responsabilidades así como así, ni tampoco podían pasarse el día entero sin diversión, tenían que encontrar tiempo para todo, empezando por ellos mismos.
El pueblo continuó siendo el pueblo de Revés y ellos continuaron su vida allí, siguiendo las reglas, viviendo, aprendiendo y corriendo a las calles cada que llovía dentro de su casa.
Este blog lo he creado para publicar mis cuentos y ocurrencias, espero que lo disfrutes.
sábado, 27 de febrero de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Cruda espacial
Este era un meteorito que se dirigía directamente hacia la tierra, aunque se suponía que era otro el curso que tenía que seguir, la noche anterior había decidido, mientras consumía cantidades industriales de alcohol, modificar su curso; a decir verdad no era un meteorito violento, o como quien dice gandalla, no, lo que sucede es que en sus infinitos viajes por el espacio había recibido algunas señales provenientes de la tierra, eran ondas de radio que de pronto se habían convertido en imágenes, imágenes de un tal Tin tan y de otro llamado Woody Allen, el meteorito había quedado maravillado con el genio de estos dos humanos, así que durante la borrachera tomó la decisión de modificar su rumbo hacia la tierra. Dormido entró en contacto con la atmósfera, ni cuenta se dió cuando comenzó a incendiarse, y era de esperarse, con la cruda que traía ya de por sí venía ardiendo; fui testigo por casualidad cuando dejó de ser meteorito para convertirse en estrella fugaz, que bello espectáculo me ofreció, sentado fuera de mi casa de campaña contemplaba las estrellas cuando la vi venir, directo a donde me encontraba, abrí el carrito de paletas en donde enfriaba mis cervezas, tomé una y la destapé, dejando abierta la tapa del carrito, cuando terminé de beber cayó en el hielo lo que quedaba del meteorito, el alivio fue para los dos, yo también deseaba el sonido de frescura que lo apagara por completo, y es que se bien lo que una cruda puede hacer sufrir a uno.
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