viernes, 26 de febrero de 2010

Cruda espacial

Este era un meteorito que se dirigía directamente hacia la tierra, aunque se suponía que era otro el curso que tenía que seguir, la noche anterior había decidido, mientras consumía cantidades industriales de alcohol, modificar su curso; a decir verdad no era un meteorito violento, o como quien dice gandalla, no, lo que sucede es que en sus infinitos viajes por el espacio había recibido algunas señales provenientes de la tierra, eran ondas de radio que de pronto se habían convertido en imágenes, imágenes de un tal Tin tan y de otro llamado Woody Allen, el meteorito había quedado maravillado con el genio de estos dos humanos, así que durante la borrachera tomó la decisión de modificar su rumbo hacia la tierra. Dormido entró en contacto con la atmósfera, ni cuenta se dió cuando comenzó a incendiarse, y era de esperarse, con la cruda que traía ya de por sí venía ardiendo; fui testigo por casualidad cuando dejó de ser meteorito para convertirse en estrella fugaz, que bello espectáculo me ofreció, sentado fuera de mi casa de campaña contemplaba las estrellas cuando la vi venir, directo a donde me encontraba, abrí el carrito de paletas en donde enfriaba mis cervezas, tomé una y la destapé, dejando abierta la tapa del carrito, cuando terminé de beber cayó en el hielo lo que quedaba del meteorito, el alivio fue para los dos, yo también deseaba el sonido de frescura que lo apagara por completo, y es que se bien lo que una cruda puede hacer sufrir a uno.

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