La liebre salió de su madriguera como todas las mañanas, olfateando y con toda la precaución posible para no ser visto por otra criatura, avanzó unos pasos y se detuvo por un momento, permaneció agachado y al cabo de un rato se enderezó un poco, agudizó todos sus sentidos tratando de descifrar su entorno, levantó las orejas tratando de detectar hasta el menor ruido a su alrededor, sintiendo en las puntas el movimiento del aire, olfateó nuevamente, volteó varias veces la cabeza para ver a su alrededor y no detectó ningún indicio de peligro, así que, nervioso como siempre, continuó su camino, comiendo algo de hierba por aquí y otro tanto por allá, así pasó la mayor parte de la mañana.
Poco a poco se fue acercando a la carretera, en ocasiones escuchaba pasar un automóvil, dejaba de hacer lo que estuviera haciendo y se agachaba, esperaba un tiempo y volvía a su rutina de detección de peligros, dispuesto siempre a huir a la menor sospecha de inseguridad y siempre alerta, continuaba con lo que le ocupaba.
Ya hacía varias horas que la cascabel había salido de su agujero y tomaba el sol para calentar su sangre, había permanecido en la misma posición durante todo ese tiempo, hasta que se percató de la presencia de la liebre y comenzó a seguir su rastro, avanzaba y sacaba su lengua constantemente para percibirla, se arrastraba sigilosamente, evitando el menor ruido posible para no ser escuchada, se detuvo por un momento, sacó la lengua, olfateó, y cual si fuera un radar conoció la posición exacta de la liebre, esta no se encontraba lejos, avanzó lentamente, sacó nuevamente su lengua para asegurarse de que la liebre se encontraba allí, continuó arrastrándose y por fin la pudo ver, la liebre se encontraba detrás de un matorral, solo era cuestión de rodearlo un poco y se apoderaría de su presa, había llegado el momento de almorzar, pero estos últimos movimientos debían ser aún más discretos que los anteriores, la cascabel comenzó a rodear el arbusto, la liebre sin percibir la presencia de la víbora dio unos pasos cortos alejándose, sin embargo, aún se encontraba al alcance de su depredador, la cascabel juntó su cuerpo tomando posición de ataque, echo hacia atrás la cabeza y al momento en que iba a lanzarse un ruido se escuchó, tensó sus músculos y se mantuvo así.
La liebre se agachó, ¿qué significaba aquel sonido?, lo había escuchado en varias ocasiones durante la mañana, pero en ninguna ocasión tan fuerte como en ese momento, el sonido aumentaba a cada instante, y parecía provenir por ambos lados del camino que en esos momentos cruzaba, permaneció agachada hasta que apareció aquella cosa rara que brillaba y se acercaba cada vez mas, se levantó un poco, no sabia que hacer, aquel animal no desviaba su camino, se dirigía hacia ella, la liebre quedó paralizada al igual que la víbora, ninguna había visto jamás una cosa semejante, la liebre tomó todas las fuerzas que tenía y de un salto giró sobre sus patas traseras lanzándose hacía atrás, sin embargo no pudo emprender su huida, antes de caer de ese primer salto se percató de la presencia de algo igual o peor que aquello que venia en camino, se encontraba frente a frente con la muerte, era la primera vez que había visto una víbora, pero en ese momento supo que había llegado su fin, solo una reacción veloz le podría salvar la vida, apenas cayó e instantáneamente pegó otro salto para escapar de esta segunda amenaza, pero la víbora, que aún mantenía tensos los músculos, se lanzó contra la liebre mordiéndola en el costado, hundiendo sus colmillos completamente en su presa inyectando su veneno, en ese momento pasó el automóvil a un lado de la liebre y la víbora se retractó, pero inmediatamente, al ver que aquel animal extraño había pasado de largo, se lanzó en la persecución de su presa, la liebre que había sentido un empujón y un agudo dolor en el costado, emprendió nuevamente su huida, cruzó el camino tan rápido como pudo, por poco y era aplastada por el automóvil que venía en sentido contrario, las llantas del auto habían rozado con su cola, tan pronto como cruzó el camino hizo un quiebre y se percato de que la víbora no venía tras ella, sin embargo no se detuvo.
La cascabel se retorcía en el camino, el automóvil había pasado encima de ella aplastándola por la mitad, el dolor era insoportable, sin embargo poco a poco iba desapareciendo junto con su vida, entre tantas contorciones había logrado salir del camino, mas no pudo avanzar más allá de la orilla, en un instante una sacudida causada por algunas convulsiones dio fin a su vida; la liebre que se encontraba no muy lejos de ahí se detuvo, todo le dolía y comenzaba a paralizarse su cuerpo, la huida había acelerado su corazón al máximo haciendo llegar el veneno a todo su cuerpo en cuestión de segundos, poco a poco sintió que perdía las fuerzas, trato de correr nuevamente, pero solo pudo dar unos cuantos pasos, el cuerpo se le paralizaba, el dolor era sustituido por un hormigueo, trato de dar un paso más, pero esto solo sirvió para que quedara tendida sobre la tierra, su respiración comenzó a hacerse cada vez mas pesada, ya no intentó moverse más, un sueño profundo se apoderaba de todo su cuerpo, cayó en un sueño profundo y no supo en que momento perdió la vida, una semana después no había ya rastro de ninguna de las dos, nadie se hubiera imaginado lo que ahí ocurrió esa mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario